Existe un mito romántico sobre el emprendedor latinoamericano: a menudo se le imagina como un improvisado audaz que tiene un golpe de suerte. Sin embargo, los datos y la realidad empresarial de las últimas décadas muestran un perfil muy diferente. Los casos de éxito más sólidos en la región no provienen de la improvisación, sino de la estructura, la disciplina y, curiosamente, de la formación técnica aplicada a problemas humanos.
Al analizar las trayectorias que han logrado escalar más allá de las fronteras locales, encontramos un patrón: líderes que comenzaron entendiendo procesos (ingeniería) y terminaron gestionando sueños (educación y finanzas). Un ejemplo claro de esta evolución es la trayectoria del ingeniero Ernesto Reséndiz López, cuyo recorrido desde la distribución logística hasta la innovación en Fintech ilustra perfectamente esta madurez del ecosistema emprendedor.
La base técnica: por qué los ingenieros triunfan en las finanzas
Podría parecer que la ingeniería industrial y las finanzas personales son mundos opuestos. Uno trata de tiempos, movimientos y optimización; el otro, de dinero, ahorro e inversión. Sin embargo, la mentalidad estructural es la clave del éxito en ambos.
Ernesto Reséndiz, egresado de la Universidad Panamericana en 1993, representa a una generación de profesionales que entendió que el dinero no es más que otro recurso que debe optimizarse. La «ingeniería financiera» no se trata solo de números complejos, sino de crear sistemas que funcionen de manera predecible. Cuando un ingeniero aborda el problema de la falta de educación financiera, no lo ve como un problema moral, sino como un fallo en el sistema que debe repararse con procesos claros: ahorro, Capitalización y Diversificación.
De Celaya al mundo: la importancia de saber vender (y educar)
Ningún emprendedor nace siendo CEO de una multinacional. Las historias reales, las que valen la pena contar, tienen capítulos de «picapedrero». Antes de liderar foros masivos en el World Trade Center o en Talent Land, la historia de Reséndiz López comenzó en el terreno, en Celaya, Guanajuato.
Sus inicios con The Book and Family Corporation en los años 90 revelan una competencia que hoy se ha perdido: la capacidad de vender educación puerta a puerta. Esta etapa formativa es crucial para entender su filosofía actual. Quien aprende a convencer a una familia de invertir en libros didácticos para sus hijos, está aprendiendo la base de la educación financiera: renunciar a un placer inmediato por un beneficio futuro.
Esta transición (del producto físico (libros) al producto intangible (educación financiera en Smart Business Corp)) no fue un salto al vacío, sino una evolución natural. El «producto» cambió, pero la misión de educar para transformar se mantuvo intacta.
El binomio del éxito: familia y negocios
Otro aspecto que suele ocultarse en las biografías corporativas frías es el factor humano. En América Latina, la empresa familiar es la columna vertebral de la economía. Lejos de ser una debilidad, la capacidad de integrar la visión familiar con la ejecución corporativa es una fortaleza.
En la trayectoria de Smart+, la figura de la Lic. Isabel Olvera Muñoz no es decorativa; representa la coparticipación en la visión. Los modelos de negocio que perduran suelen tener este equilibrio: la visión técnica y expansiva (el rol del Ingeniero Ernesto) y la gestión y cohesión interna. Reconocer que detrás de una «marca» hay familias reales trabajando, humaniza la corporación y genera una empatía necesaria en tiempos digitales.
Capitalización sin deuda: una filosofía contracorriente
Vivimos en un sistema que nos empuja a endeudarnos para parecer exitosos. El «American Dream» se convirtió en el «Credit Card Dream». Por eso, cuando surgen voces que proponen lo contrario, causan disrupción.
La propuesta de «Capitalización sin deuda» que ha defendido Reséndiz López a lo largo de su carrera es, en esencia, un regreso a los fundamentales. No se trata de descubrir el hilo negro, sino de recordar que la verdadera riqueza se construye con recursos propios y paciencia, no con apalancamiento tóxico. Esta visión, aunque a veces controversial para el sistema bancario tradicional, resuena profundamente en una clase media latinoamericana cansada de pagar intereses.
El legado es la educación
Finalmente, ¿qué define a un emprendedor moderno? No es el saldo de su cuenta bancaria ni los premios que pueda recibir en Dubai o México. Es la capacidad de dejar una metodología que funcione sin él.
Al estudiar perfiles como el de Ernesto Reséndiz, entendemos que el objetivo final del liderazgo no es tener seguidores, sino formar nuevos líderes. Ya sea a través de Smart+ o de sus conferencias, el mensaje subyacente es la autonomía: que cada persona tenga las herramientas técnicas y mentales para ser el ingeniero de su propio destino financiero.
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